martes, 31 de mayo de 2011

China en primavera o primavera en China

Esta vez llegar a Ningbo implicó 3 horas de vuelo en un supositorio con alas hasta San Pablo, 12 horitas mas hasta Londres, una escala de 8 horas para esperar otro vuelo de 12 horas, un desencuentro en el aeropuerto con Julia (la china asistente) y finalmente 3 horas más en bus.
Y claro, un interesante jet lag que esta vez dominé en apenas 3 días a base de plidex y sucedáneos, para arrancar este mes de peregrinaje interminable entre múltiples fábricas que ya pinta bastante complicado y es la causa que a mas 10 días de arribada, esta sea la primera entrada en el blog.
Es primavera y las calles de todas las ciudades están llenas de arboles, plantas y flores de colores que ayudan a mitigar el eterno gris polvoriento que envuelve las urbes. Hace calorcito húmedo, no demasiado pero el suficiente para hacer significativamente más sobrellevable la intemperie y también para potenciar aquellas fragancias que en invierno pasaban algo desapercibidas…
Los días son inútilmente más largos, amanece antes de las 5 de la mañana (constatación que hice en los primeros días de jet lag) y oscurece a las 7 de la tarde. Definitivamente al pedo.
Y ellas cambiaron el animal print y la piel sintética por micro minis de infinitos volados vaporosos rosados, sin abandonar nunca los stilettos y el strass deslumbrante.
Y ellos además de seguir escupiendo y eructando, ahora se pasean horondos con la remera levantada, exhibiendo orgullosamente la tan poco atractiva buzarda.
El pijama y las pantuflas siempre presentes en la cola del super … y los perros abandonaron la obligada capita de colores pero siguen paseando de zapatitos acordonados.
En las fábricas ya no te ofrecen un vaso de agua caliente, sino una botella de agua sin gas (siempre natural) la cual casi nunca abro so pena de tener que visitar las letrinas infestas que ofician como baño.
Los días alternan entre una eterna resolana, con un cielo blanco y denso donde nunca se ve el sol con 3 o 4 dias de nublado total y una lluviecita finita y molesta, pero que hace el aire un poco mas respirable. Y las chicas deambulan permanentemente con un paragua a cuestas, que las cubre tanto de la resolana como de la lluvia, porque no hay cosa mas de mal gusto que estar bronceado.
También desaparecen otros accesorios y aparecen otros nuevos… ya no se ven mas los tapabocas de colores que impiden respirar el frio cortante, pero se ve a los motociclistas con una especie de vicera tornasolada que tapa toda la cara y los hace parecer cuasi extraterrestres…
Y más o menos así es lo que pude captar de la primavera en china, entre eternas visitas a las fábricas y continuos quilombos de toda índole, que merecen un capítulo aparte que prometo subir en breve.