El mejor acontecimiento del día, siempre es volver al hotel.
Digamos que este eterno peregrinar por el sureste de china me está implicando un exhaustivo relevamiento de algunas cadenas de hoteles, siempre 4 estrellas…
Los cuartos son enormes, al punto de que logran complacer mis siempre insatisfechas ansias de espacio. En las camas entran 4 occidentales cómodos y hasta 7 chinos (cálculos estimativos, aun no lo verifiqué empíricamente y creo que puedo convivir perfectamente con la incertidumbre, je!).
En algunos hay "menú de almohadas" una lista de la cual uno selecciona una o varios tipos de almohadas distintos, y al otro día te la dejan en el cuarto.( Yo con lo cansada que vengo duermo igual arriba de un ladrillo)
El banio es de catalogo de Hansgrohe, el room service lo mejor que te paso en la vida, los plasmas de 42 pulgadas definitivamente inútiles (quien quiere ver juegos de preguntas y respuesta en chino!) y llegar a tu cuarto y que este la cama hecha y las toallas dobladas no tiene precio.
Todos tienen escritorios con útiles de lo más prácticos y acceso a internet, algunos hasta incluyen la computadora. Si bien llego a las 6 o 7 de la tarde, después de todo un día de fábrica y directo a trabajar, la verdad es súper cómodo trabajar y pasar informes en un lugar así.
Claro, en muchos de ellos nadie habla inglés. Pedir el room service puede implicar una llamada a Julia que desde otra ciudad les pide que me suban un arroz primavera, o hacer el check out todo un despliegue escénico digno de Marcel Marceaux siempre con una platea de ojos rasgados que mira divertida.
Los gimnasios y las piscinas como casi nunca ocurre, son iguales a las que publicita el catalogo del hotel. Realmente espectaculares. Solo que además de no tener la ropa apropiada, pocas veces me queda energía para gastar arriba de un caminador.
Los desayunos como ya lo relaté anteriormente, son inabarcables y la gran mayoría de las veces buenísimos.
Lo único notoriamente nefasto es la pseudo decoración navidenia que invade los lobbys por estos días…. Papa Noel es tamanio natural electrónicos que bailan al ritmo de Jingle Bells cantado en chino, o chinitas de carne y hueso ataviadas con la parafernalia acorde a la época.
Viene a ser algo así como cuando en Uruguay decoran las tiendas con motivos de Halloween, nadie sabe bien qué es ni como se festeja… pero que lindas que quedan las calabacitas!
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mArgariTa
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