domingo, 9 de enero de 2011

El (único) fin de semana

Estuve en Wenzhou hace más de 15 días y fue sin duda la ciudad que más me gustó. Y no porque sea precisamente "linda"… para describirla en forma breve podría decir que es algo así como una Cochabamba con rascacielos.

Un híbrido imponente de  las tres Chinas. La  más tercermundista de taxis-bicicletas, millares de puestos de fritangas callejeras, calles sucias y ruidosas y tiendas chuysistas ,  la  más modernosa de  rascacielos  con formas imposibles y  puentes dignos de Calatrava, y la más milenaria de  parques enormes y muchos miles de templos budistas con techos verdes y amarillos llenos de dragones.


Así que me arreglé la agenda para pasar el fin de semana del primero de anio sacando fotos en Wenzhou, sola, sin ninguna china-intérprete acoplada que me instase a ir a pasear por el shopping.

 Solo que el 31 de noche, cuando todos estaban haciendo chin chin por el feliz anio nuevo,  me percaté que al caérseme la mochila al suelo el día anterior en uno de los múltiples viajes a las fábricas, se me estrelló el lente contra el suelo para dar por terminada su vida útil.

Así que  no me resigné a tener que pasar anio nuevo sola y enferma en China y todavía sin poder sacar fotos en Wenzhou, e  inicié el más que gélido  1ero de anio haciendo cola frente a un shopping de artículos electrónicos.  Y después de regatear un rato y tras una erogación imprevista,  conseguí un nuevo lente y  llegué  a tiempo a tomarme el tren a Wenzhou.


Pase medio sábado y todo el domingo -  que realmente fueron mis únicos dos días libres desde que estoy en China -  caminando el día entero por parques, mercados y callecitas.

Y descubrí contenta que los chinos no solo escupen y van de compras…


Si zteps!! En china todavía quedan viejitos que hacen Tai chi en las plazas!

Definitivamente los parques son  de los mejores que alguna vez haya visto. Son superficies enormes, que siempre tienen algún tipo de cerrito en el medio con un templo o una torre… la vegetación es re tupida y salvaje, muchos árboles… nada de no pisar el césped!! Hay  puentes, laguitos, escaleritas de piedra, rocas y  espacios abiertos que la gente aprovecha como le da la gana.

Nunca vi un espacio público tan bien apropiado por la gente, tan bien utilizado.

Miles de viejos timbeando, sentados en mesitas jugando cartas, juegos de mesa y Go.  Otros tocando unos instrumentos de cuerda rarísimos (aparentemente típicos de la opera de Pekin) y cantando a capella. Mucha gente haciendo tai chi (otra tanta haciendo pichi). Más viejos jugando bagmintong, otros haciendo caligrafía en el piso de granito, escribiendo con agua. Niños pescando en un canal, parejas bailando una especie de tango bastante más saltadito con una música bien chinesca…

Despues me meti en un templo budista… nunca me paso de atravesar una puerta y sentir asi el cambio de energía. Un lugar definitivamente increíble… olor incienso, pero del rico!( No ese baratón que venden en los puestos de 18), silencio, altares inmensos con el buda regordete y carcajeante de mas 5 metros de altura donde la gente ofrenda flores y frutas. Algun monje de vez en cuando que se da una vuelta para tocar una campanita… mucha madera y muchos colores!!


La verdad que la visita al parque y el templo  me sirvieron  para reconciliarme un poco con la china del gargajo, el olor a alcantarilla y el empujón en la cola del taxi.


Y la frutilla de la torta fue la caída imprevista en uno de esos infestos mercados callejeros que tanto me gustan:  en calles angostitas llenas de agua sucia, gente gritando, olor a fritanga y pescado, taxis-bicis de los rojitos que te llevan por arriba….imposible enumerar la variedad de cosas que se venden.  Me pasé casi una hora paseando entre verduras, jaulas de patos,  palanganas con anguilas y tortugas (no, niños…aca las tortugas no son mascotas),  montañas de pescados y otros seres similares, granos, condimentos, y muchos muchos etcéteras.  Definitivamente estos mercados me elevan.


Un fin de semana de recarga de pilas, que sin dudas me sirvió para afrontar mi última semana acá, la peor de todas y que casi me termina de dejar loca del todo.

 



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mArgariTa

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