domingo, 11 de julio de 2010

Llegando a San Pedro

Y llegaron las vacaciones. El viernes, en una demencial maratón me mudé nuevamente a Vitacura a la casa de Aldo y Veronica, fui a almorzar con Mica (de Comparte), repetí unas fotos en lo de las terapeutas florales, vi los penales con los cuales derrotamos a Ghana a través de la vidriera de un bar junto a una banda de chilemos y gallegos que se confraternizaron con la celeste y festejabamos a coro cada gol, fui al cine y vino Juan Pablo.
Y el sabado nos fuimos en avion hasta Calama donde nos tomamos un transfer para llegar a San Pedro de Atacama, un pueblo minimo en medio del desierto mas árido del mundo.
San Pedro es un pueblo cuya identidad se la dan los turistas, que superan con creces la poblacion estable. A pesar de que la zona es netamente de influencia aymara, por las calles solo se ve gente rubia de ojos celestes con zapatos Caterpillar y camperas NorthFace, que compran de todo en las innumerables tienditas de artesanias "very tipical" (mucho hilado a maquina con look peruano-boliviano)y comen "tipical food" a precios astronomicos en los multiples restaurantes atendidos tambien por otros gringos, estos si asentados desde algun par de años.
San Pedro es lindo, si. Con 5 manzanas con casitas de adobe encaladas, callecitas de tierra y sin alumbrado publico, pero parece mas una escenografia que un pueblo de verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario