Y de la mano de Antónimo y los incendios forestales, nuestro trekking desafiante de 10 días “into de wild”, con mochila, y menú fijo de arroz blanco y agua de deshielo se convirtió en este tour de un día, entre jubilados de diversas procedencias.
Salimos a las 8 de la mañana, recorriendo lagos y montañas varias dentro del parque bastante cascoteado por el incendio por cierto. Un tour que valió la pena para constatar que hay que volver (cuando Antónimo tenga 20 años y yo 55?) a recorrerlo como se debe.
Mientras tanto compartimos el tour con una señora que se compró un gorrito con forma de pingüino, otra que sacaba fotos a los carteles señaladores para “leerlos después en la casa” y varios otros que posaban bajo la estatua del Milodonte* emulando su postura de oso al ataque. Sin palabras.
Y volvimos cerca de las 8 de la noche, a hacer algunas compras de súper, cenar algo y embarcarnos a las 11 de la noche en el crucero de 4 días por los fiordos patagónicos (comprado la semana pasada aprovechando la volada en Lets Bonus a la mitad de precio). Ah si, mochileros pero a puro glamour. Ya lo decía mi timbre en mi apto de Gonzalo Ramírez y Salterain: Pobres y Pretenciosas.
*Especie de bestia prehistórica cuyos restos reales para variar se encuentran en el museo Británico, junto a la mitad del Partenón, quedando acá únicamente una burda estatua en fibra de vidrio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
vos con 47 y antonimo con 12 puede ser una mejor combinacion...
ResponderEliminar