Nuevamente mapa en mano y corroborando horarios de ómnibus partimos rumbo a Hornopirén, un pueblo perdido a 5 horas de Puerto Montt por un camino infame de tierra y balasto, interrumpido por un cruce de media hora en una balsa, por un golfo rodeado de montañas.
Llegamos a las 5 de la tarde, y recorriendo los pocos alojamientos disponible en la vuelta a precios astronómicos, anclamos finalmente en “El Botecito”, un lugar cálido y placentero lleno de niños moquientos, con dos baños compartidos en los cuales alternativamente no funcionaba la cisterna en uno y en el otro se tapaba la pileta, (obvio, en ninguno de los dos salía agua caliente).
En fin, en uno similar me tocó quedarme hace unos cuantos años en Roma, pero obvio, en Roma todo eso cobra más glamour.
Y Hornopirén es una gran bahía de agua azul rodeada de montañas y volcanes, dedicada mayoritariamente a la cria de salmon, con una plaza que concentra los atractivos del pueblo: el supermercado, la agencia que vende pasajes de ómnibus, la iglesia, la oficina de la municipalidad y un mercado con 2 locales para comer, donde nos atragantamos con el mejor salmón a la plancha en lo que va del viaje.
Haciendo dedo llegamos a las termas de Pichicolo, un lugar increíble en medio de un bosque cerrado con piletas naturales llanitas de piso de piedras y paredes de tablones de madera, donde a temperaturas entre 38° y 42° cociné al pobre Antónimo como un huevo duro.
Caminando algunos kilómetros por caminos de tierra y otro poco a dedo (parados en un camión chata con acoplado… y después el médico no me deja andar en bici!!) llegamos a una casa de campo estilo Heidi, con corderitos, chanchitos mínimos, pollos, vacas echadas alrededor de la casa estilo perro… caminando un poco para adentro nos metimos en un monte cerrado increíble, lleno de arrayanes, alerces, ulmos… y de pronto unas cascadas impresionantes!!
Otro poco más de dedo, otra buena caminata infernal por caminos de tierra, una bajada por un terraplén agarrados con cuerdas (me ve el doctor Castro y me denuncia por intento de aborto) y otra vez cascadas… esta vez mas grandes y mas impresionantes, agua turquesa, una vegetación tropical… realmente cuesta describirlas, asi que subiré fotos!
Y así pasamos estos días en Hornopirén, donde pensé que había visto lo mas lindo del viaje hasta ahora… pero me equivoqué porque todavía no había llegado a Llanada Grande.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
estas segura que tu doctor no tiene interne???
ResponderEliminar