lunes, 10 de mayo de 2010

En Santiago no hay moscas

Llegué a Chile ayer domingo al mediodia, tras más de 20 horas de delirante viaje entre una horda de jubilados ciclotímicos, que se pasaron la mitad del tiempo intentando crucificar al chofer porque se demoraba en servir las medialunas, y la otra mitad aplaudiendo y gritando frenéticamente por el cruce de la cordillera, porque llegábamos a un parador o por el día de la madre.
Santiago me recibió con un dia primaveral lleno de sol, que disfruté en el jardin de Micaela, la chica de Comparte que me esta alojando en su casa.
Micaela vive en un barrio muy tranquilo y verde, y comparte una casa bien grande y comoda con Mauricio y Clara (chileno y francesa). Pasamos la tarde en el jardin, tomando café con pastel de banana y granola y tostadas con mermelada casera de ciruela, leyendo el diario y hablando de todo un poco (y en las varias horas que pasamos, no se paro una sola mosca en el tarro de mermelada abierta)
De noche fuimos a una feria "tradicional" con artesanias locales (siempre iguales en todos lados, y sobre todo siempre igual de horribles..) y platos tipicos (bastante mejores que las artesanias)
Hoy me desperté tarde, y me pasé la mañana impriendo listados y haciendo itinerarios... mañana salgo para Concepcion y arranco el peregrinaje, que pinta bastante largo.

(la foto son las tropas de Mauricio)


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