El jueves de tarde fui a buscar a JP al aeropuerto, que llego en un vuelo flash disfrazado de viaje de trabajo.
Ese dia nos mudamos a la casa de Aldo y Veronica, amigos de èl de siempre, que viven en una casa enorme y divina en Vitacura, un barrio muy muy in.
De tarde fuimos a Parque Arauco, un shopping igual a todos en todos los puntos del planeta, donde JP compro los imprescindibles regalos para los niños.
El viernes Juan se fue a la universidad temprano, yo lo alcance para almorzar y en la tarde dio una charla en la que me tocó oficiarle de fotoreportera estrella...
Y despues un paseo y un cafecito en Lastarria (un barrio centrico con tienditas de diseño y bolichitos super lindos)y picada en lo de Aldo y Vero con salmon ahumado, champignones a la provenzal, tabla de quesos exquisitos y multiples vinos a cual de todos mas ricos...
Nuevamente, como ha sucedido a lo largo de todo este viaje, las condiciones climaticas conspiraron positivamente para poder disfrutar de un sabado increible en la montaña.
El viernes llovio todo el dia, por lo tanto nevo interminablemente en la cordillera, pero el sabado amanecio con un sol brillante y un cielo azul de pelicula... Aldo y Veronica nos prestaron una camioneta y salimos...
Una hora y media de viaje y llegamos hasta las pistas de ski mas altas, donde ante los precios absolutamente delirantes nos limitamos a tomar una cerveza millonaria al borde de la pista, considerando que el alquiler de las cadenas para ponerle a las ruedas del auto para poder subir, mas el costo de la colocacion y la sacada eran sufieciente erogacion para nuestra castigada economia.
El paisaje estaba increible y el sol bien fuerte, no hacia tanto frio... jugamos guerrillas de nieve, intentamos provocar un alud tirando bolitas de nieve pendiente abajo sin mucho exito, sacamos fotos de constatación, caminamos, nos negamos a pagar el baño e hicimos pichi en la nieve... y volvimos muertos.
Pero a pesar de eso nos comimos otra picada en lo de Aldo y Veronica, esta vez con machas a la parmesana y mas vinos, igual de ricos, y despues salimos rumbo a Ñuñoa a un bolichito a tomar cerveza artesanal con Maca, mi anfitriona de Conce que estuvo por el finde en Santiago.
Y Juan Pablo se fue a las 5 de la mañana. Una visita super esperada, intensa, y con gusto a poco.
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