sábado, 26 de junio de 2010

Valparaiso

Valparaiso es una ciudad de cerros, más subidas que bajadas, curvas cerradas, casas antiguas de madera de colores, graffitis, puerto, mucho carrete y un aire napolitano.
Y como el lunes fue feriado, aprovechè el fin de semana largo para conocerla.
Llegue el sabado cerca de las 3 de la tarde y me fue a buscar a la terminal Leonardo, un coucher que vive con un amigo en una casa del año 1906, de dos pisos y altillo, 14 habitaciones, 2 cocinas y amoblamiento ad hoc, que me rememoró al hostal Centenario -un alojamiento para camioneros arriba del mercado central de Iquique- que realmente hacia honor a su nombre, o al Hotel del Prado de Nueva Helvecia, o una referencia mas generica: el castillo del conde Patula. El sabado almorzamos, reposamos, y de noche bajamos caminando por las callecitas empinadas que nos dejo ver una envidiable panoramica de Valpo de noche, hasta llegar a un boliche super copado frente al puerto.
Una casa gigante y labertintica llena de artilugios marinos de todo tipo, puestos sin ningun tipo de logica en cualquier lado. Musica divertida y cerveza artesanal, y mucho humo también, uno ya no se acuerda lo que era un boliche lleno de humo...
La subida caminando y a las 5 de la mañana estuvo considerablemente menos disfrutable que la bajada.
Domingo y lunes fueron dias increibles de sol y hasta calorcito. Fui a una feria de pulgas para saciar la abstinencia de Tristan Narvaja y despues a una feria de anticuarios, almorzé fritanga callejera, camine por las callecitas, subi los famosos ascensores (que en realidad son tipo vagoncitos que suben por rieles), me encontré con otro coucher con el fuimos a tomar un jugo y caminar un rato por las calles casi desiertas por causa del partido, paseé por los muelles del puerto, me comi otro menjunge de mariscos en el mercado...
Y hace un rato volvi a Santiago, donde me preparo para los ultimos dias de recorrida por la ciudad para irme el sabado que viene con Juan PAblo a San Pedro de Atacama.

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